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La importancia de cuidar la piel del bebé

La importancia de cuidar la piel del bebé
Por Pediatra y mamá, María Alba Jiménez hace 18 días 316 Vistas No hay comentarios

La piel es un órgano increíble de nuestro cuerpo, evoluciona a lo largo de nuestra vida y cambia según crecemos. Seguro que de todas las etapas de un ser humano, la del recién nacido y del lactante es la que diríamos que luce una piel más bonita: tan rosada, suave y lisa… ¿Quién no sueña con tener una piel como la de los bebés? Sin embargo es al mismo tiempo la piel más delicada y vulnerable y necesita de unos cuidados específicos para mantenerla saludable.

¿Qué hace que la piel de los más pequeños sea tan diferente de la nuestra?

Si la viéramos por un microscopio nos daríamos cuenta que la piel de los bebés es más delgada que la del adulto (¡hasta 10 veces más!); también que los componentes que la conforman están menos adheridos entre sí; y además, que tiene un ph de 6,5, más neutro que el ph de nuestra piel (que es de 5,5). Es por todo esto por lo que la piel de los bebés puede parecer perfecta a nuestros ojos pero se trata de una piel muy delicada que se irrita ante estímulos externos que a nosotros no nos afectan y se seca con mayor facilidad.

¿Porqué es tan importante cuidar la piel de los bebés?

Fijaos si es esencial este órgano desde los primeros minutos de vida del ser humano que el solo hecho del contacto piel con piel entre el recién nacido y la mamá tiene múltiples beneficios para el bebé. No solo favorece la regulación de la temperatura corporal del neonato, si no que, además de proporcionar una sensación de protección al recién nacido gracias al reconocimiento de su madre, favorece el inicio de la alimentación del bebe. Por lo tanto, desde el nacimiento, la piel de los niños juega un papel importantísimo en su desarrollo.

Pero eso no es todo, el tacto es el primer sentido que se empieza a desarrollar y es imprescindible para que el recién nacido interactúe con su entorno; tocando lo que le rodea experimenta cada vez más y conoce mejor lo que le rodea. Pues bien, el tacto se desarrolla a través de la piel y es por ello que una piel sana es fundamental en el desarrollo neurológico del bebé, aunque parezca mentira.

Una bonita y efectiva forma de estimular el sentido del tacto en el bebé es realizar masajes suaves a nuestros pequeños. Con los masajes favorecemos su neurodesarrollo, le creamos una sensación de bienestar y confianza y estaremos relacionándonos con nuestro bebé favoreciendo el apego y estrechando nuestro vínculo.

¡Si os ha gustado este post, no os podéis perder la segunda parte que colgaremos muy pronto!