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Jugar es aprender

Jugar es aprender
Por Paola Roig hace 27 días 231 Vistas No hay comentarios

Paola Roig, psicóloga perinatal, doula y asesora de lactancia, nos cuenta cómo los niños pueden aprender jugando. Junto con Sam Lipquin, psicóloga infantil, han emprendido un proyecto muy bonito "Pell a pell" en el que abordan temas relacionados con la llegada de un bebé, siempre con una mirada consciente y muy respetuosa.

Si vamos a hablar de juguetes creo que primero de todo es importante poder hablar sobre la importancia que tiene el juego para un bebé. Y es que los bebés y los niños aprenden jugando. Tal como dijo Albert Einstein “El juego es la forma más elevada de la investigación.” Y es que así es. El juego es el motor de su aprendizaje, de su conocimiento, de su curiosidad, y tal y como recomienda André Stern, debe intentar no interrumpirse. De hecho, como dice el mismo autor, si dejamos a un niño tranquilo, si actúa espontáneamente lo primero que hace es jugar, y si no lo interrumpimos lo que hará siempre es jugar.

Además, el juego tiene un gran importancia a nivel del desarrollo psicológico de los bebés. Fue Freud el primero en dar un significado más profundo al juego. Estaba viendo a su nieto jugar, y se fijó en cómo hacía aparecer y desaparecer una rueda. Interpretó que a través del juego, a través de ese aparecer y desaparecer él trataba de dominar la angustia que le suponía la aparición y desaparición de su mamá. Además, al hacerlo mediante el juego podía arrojar la rueda lejos de sí para recuperarla a su antojo, tan lejos y tanto rato como él necesitase. Así Freud llegó a la conclusión de que el juego es trabajo psíquico. Nos ayuda a elaborar y repensar experiencias y vivencias. Jugar es aprender, a través del juego el niño comprende el mundo y se comprende a sí mismo.

Este tipo de trabajo psíquico que supone el juego, suele aparecer durante el juego libre. Básicamente consiste en dejar al bebé o niño jugar con su cuerpo, con juguetes, manipular objetos, poder moverse guiados por su propio instinto y por su curiosidad innata. Sin reglas, sin límites ni rigideces. Es importante que este juego surja de su propia iniciativa, sin ser dirigido. El rol del adulto debería ser la mirada, la presencia, observar el juego del niño y respetar su ritmo. Esto no quiere decir que el niño deba jugar solo, por el contrario, la compañía de los padres en el juego, sin agobios, a su ritmo, les proporciona un apoyo emocional fundamental para su desarrollo.

Entendido todo esto, vamos a ver que juguetes podemos ofrecerles desde el nacimiento hasta los seis meses.

Me parece interesante comentar que vale la pena intentar que los juguetes que presentamos sean sencillos, de materiales naturales y no electrónicos. Son los que más estimulan los sentidos de los bebés, ya que ellos y su exploración y curiosidad son los protagonistas.

En los primeros tres meses de vida, los bebés no necesitan prácticamente ningún juguete. Los primeros dos meses aún no acaban de entender que ellos son algo separado de mamá, y por tanto toda su atención va hacia mamá, la teta y poco más. Luego, sobre el tercer mes, empiezan a sentir más curiosidad, y se empiezan a descubrir. Entonces su mejor juguete es su propio cuerpo. Cuando se descubren las manos no paran de mirárselas, llevárselas a la boca… Y luego pasa con los pies. Y no necesitan prácticamente nada más que estar boca arriba en una manta y sus propios cuerpos.

Un buen primer juguete para ofrecer es un sonajero de tela. Es suave al tacto, estimula el oído y además no se puede hacer daño cuando se golpee (cosa que suele ocurrir cuando están experimentando). Y además se lo puede llevar a la boca sin peligro. Es importante recordar que los bebés suelen descubrir el mundo a través de la boca, así que no debe extrañarnos que siempre que ofrezcamos algo nuevo esto sea lo primero que hagan.

También es una buena idea usar una manta de juegos. Las hay de muchos tipos. Está bien porque sirve como manta para dejarlos boca arriba en los primeros meses, y luego cuando empiezan a desplazarse (con croquetas o reptando) pueden ir explorando las diferentes cosas que tiene la manta.

Otro juguete que podemos introducir sobre los 4-5 meses son los libros de tela. La mayoría de ellos vienen con diferentes texturas y ruidos para que los bebés exploren.

Y por último me gustaría hablaros del juguete estrella, además lo pueden utilizar desde que empiezan a desplazarse hasta casi el año. El cesto de los tesoros. Estoy segura que habéis oído hablar de él, pero por si acaso os explico un poco. Consiste básicamente en ofrecer un cesto con diferentes materiales del día a día. La idea es desarrollar así los sentidos y el descubrimiento mientras conoce las diferentes características de los objetos: temperatura, peso, forma, color, olor, sonido. Con este juego el bebé desarrolla la coordinación de ojos, manos y boca. Lo ideal es dejarle la panera al alcance y sin interferencias, que sea él, de manera autónoma, el que explore y manipule libremente. Nosotras como mamás (y papás) estamos cerca, y así les damos también seguridad y confianza. Podemos poner más o menos 10-12 a la vez e irlos rotando cada semana. Introduciendo de nuevos, dejando alguno que ya tenía y reintroduciendo alguno que habíamos retirado. Por último sobre el cesto comentar que también podemos añadir las botellas sensoriales. En internet encontraréis muchísimos tutoriales sobre cómo hacerlas, es fácil y a ellos les encantan!

Escrito por: Paola Roig (Instagram: @paoroig / Blog: Mi Tribu Mamífera