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El cuerpo habla y ellos lo escuchan

El cuerpo habla y ellos lo escuchan
Por 6 months ago 1239 Vistas No hay comentarios

El cuerpo habla y es lo que el bebé escucha en los primeros 3 años de vida de una forma exclusiva hasta que entra el lenguaje.

Ahora estamos viviendo momentos de tensión y miedo y eso el bebé lo percibe y lo siente. Este post es especial, Noemí Suriol lo escribió para nosotros antes de encontrarnos confinados, pero creemos que puede ser muy útil en estos momento. Nos da algunas pautas para comunicarnos con los hijos, y aunque ahora debamos evitar el contacto, hay consejos que nos servirán ahora y otros después para que tanto los más pequeños como nosotros crezcamos juntos.

Noemí Suriol nos lo cuenta en primera persona como especialista: somos lo que expresamos y como nos movemos. Ellos captan la esencia del mensaje a través del cuerpo por lo tanto si nosotros somos incoherentes, ellos se sienten inseguros, ansiosos, incomprendidos... Por ejemplo, si veo al niño como una amenaza, mi respuesta corporal será amenazante. Si veo al niño como una provocación mi respuesta corporal será defensiva. Si veo al niño como una semilla que necesita mi acompañamiento para crecer, mi cuerpo se mostrará flexible y por lo tanto mi mensaje será de conexión con mi hijo. Necesitamos habilidades para interactuar con flexibilidad y entrenarnos para hacerlo.

El método Lenoarmi y la filosofía Montessori son dos pedagogías que contemplan al niño desde el cuerpo. La educación nos invita a enfocarnos en lograr la máxima armonía y conexión entre nosotros y nuestros hijos a través de la actividad corporal.

Todos vivimos las diferentes situaciones que la vida nos presenta: prisas, problemas, cambios, retos... de una forma u otra nuestros hijos lo respiran, miran y viven incluso todo aquello que intentamos que pase desapercibido. El cuerpo habla y ellos lo escuchan. Nuestros pensamientos pueden tensarnos o serenarnos, alegrarnos o entristecernos... tu hijo simplemente te ve triste o contento, tenso o sereno y para el bebé simplemente es agradable o desagradable, me funciona o no me funciona... así empezamos a sembrar nuestra comunicación con ellos manteniendo una inercia inconsciente por nuestra parte que hace que recojamos lo sembrado en los ciclos de vida por los que nuestros hijos van pasando.

Una de las prácticas que te propongo es la de PPRR: piensa en positivo, respira y relájate.

Puedes incluso conectar con una sensación negativa y aprendiendo a "abrazarla" verás cómo podrás transformarla en algo positivo. Actualmente hago sesiones individuales para que los padres aprendan a conectar con el cuerpo y transformar así la comunicación con sus hijos. Tus hijos te lo agradecerán. Aprende a ser amable contigo mismo y firme en tu trabajo de transformación. Empieza por conectar cada día un ratito con tu respiración, afloja el cuerpo y visualiza aquello que te haga feliz. Si tú lo practicas después podrás practicarlo con tus hijos y verás como la comunicación fluye.

Hoy en día no es mejor educador el que más cosas hace con y para sus hijos. El mejor educador es el que "sabe estar" con sus hijos. Conecta contigo, conecta con tu hijo y desconecta el móvil. Si el niño entiende el lenguaje corporal ¿cuántos abrazos le das al día acompañados de un "te quiero"? Proponte mínimo tres al día y cuanto más mayores más.

Para el niño vivir a un adulto con prisas es aterrador. Otro tip para ti es "su tiempo no es tu tiempo ni el de la sociedad". Ante el problema del tiempo busca soluciones. Crecer con la prisa es crecer con angustia y ansiedad.

Otra llave corporal que te doy es que cuando hables con tu hijo hazlo poniéndote a su altura y no te quedes de pie.

La relajación es la llave principal para abrir las puertas del corazón de tu hijo, para conectar con ellos, para que puedan escucharte. Nos falta conexión con nosotros mismos y la mente nos traiciona, nos engaña. El bebé es todo uno y no se engaña.

Cuando trabajo en el agua con familias y sus bebés, no deja de sorprenderme cuando observo a un bebé de tan solo 2 o 3 meses cómo reacciona y se da cuenta cuando le sostienes menos en el agua. Simplemente un cambio corporal ya le da información. O por ejemplo, una inmersión con un adulto en tensión el bebé lo nota en su cuerpo y una inmersión con un adulto experto también lo nota y lo agradece. Por esto me gusta tanto trabajar con los padres y madres. Si ellos se transforman en positivo los niños se muestran felices.

El cuerpo no miente, la mente engaña, pero el cuerpo no miente, los bebés exploran todo y son en cierta manera psicólogos. Por esto es bueno conocer las 7 llaves de la comunicación y explorar en ellas. Es una forma fácil de iniciar una maravillosa transformación en nosotros y en la labor de educar.

Con todo esto desde Lenoarmi y Petit Oh! os queremos mandar un mensaje de apoyo y de ánimo, todo irá bien. Un abrazo a todxs!

Texto escrito por Noemí Suriol, directora de la escuela Lenoarmi.