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Aprender a moverse es aprender a vivir

Aprender a moverse es aprender a vivir
Por Petit Oh! y Lenoarmi 10 months ago 793 Vistas No hay comentarios

“Aprender a moverse es aprender a vivir. La primera inteligencia que debe desarrollar el bebé es la corporal. Es la base del resto de inteligencias”

A través del cuerpo y percepciones, el niño aprende, entiende y descubre. Cuando estamos pendientes de estimular su cerebro solamente con estímulos visuales, estamos iniciando el edificio por el tejado. Lo ideal es si se acompaña con el desarrollo de la inteligencia corporal.

Desde el nacimiento, el niño necesita contacto y por eso el parto es como si recibiera un abrazo, por la presión, el cambio… Este abrazo será fundamental en los primeros 3 años de vida. ¿Cuántos abrazos das a tu hijo al día? ¿Cuántas veces le das la mano? Al principio los abrazamos mucho, cuando empiezan a andar lo hacemos menos, y ya cuando van al colegio nos olvidamos un poco. Solo damos el de la mañana, el de la recogida del colegio y el de antes de ir a dormir. A veces no nos damos cuenta que los abrazos son más importantes de lo que nos pensamos. Ese abrazo que le damos al nacer se debería mantener, y si fuera posible mantener la conexión con nuestros hijos durante toda la vida. Y el gesto de dar la mano ofrece un canal de comunicación por el cual podemos expresar y transmitir mensajes de confianza, seguridad, caricias, cariño, firmeza, suavidad…

Como todo en la vida, la conexión se trabaja y el método Lenoarmi nos enseña el primer paso. Hemos tenido el gusto de entrevistar a Noemí Suriol, la actual directora de Lenoarmi e hija de la fundadora. Podemos conocer los orígenes del método en la web de Lenoarmi.

¿Qué es el Método Lenoarmi?

Es un método propio con muchos años de experiencia, pero muy novedoso. El concepto está muy de moda y consiste en despertar el movimiento natural a través de la actividad tanto en el agua como en tierra, dando importancia a ambos. Nuestro objetivo es que los niños dominen la corporalidad de forma bilingüe, que tengan facilidad en los dos medios. A través del movimiento aprenden a vivir, a conocer lo esencial para crecer emocionalmente, psicológicamente y corporalmente. La base de Lenoarmi es que el niño encuentre en la actividad corporal la plenitud y la felicidad, que se sienta cómodo y a gusto.

¿Cómo lo hacéis?

De manera que el bebé experimente con una serie de técnicas su propio movimiento natural junto a sus padres desde que nacen hasta los 3 años. Que sean ellos los protagonistas del aprendizaje y cuando los niños ya saben nadar y tienen su propio estilo, a partir de ahí se le puede iniciar en la natación tradicional. Nosotros ofrecemos que aprendan a nadar desde nuestra filosofía y pedagogía como un proceso natural y que se haga el máximo tiempo posible con los padres.

En Lenoarmi compartimos los beneficios de hacer protagonista a la familia y aprovechar el vínculo afectivo en este proceso que luego se recuerda toda la vida. Los padres van adquiriendo conocimientos educativos a través de las actividades para estimular, motivar a su hijo a moverse en agua y tierra. Por eso las 7 llaves de la comunicación son muy importantes para que el niño se abra a todos los aprendizajes con alegría.

Lenoarmi intenta alargar estas actividades porque es una oportunidad única en la vida, no se repite. Surgirán nuevas experiencias, pero no tan importantes para el desarrollo personal como los primeros años de vida, aprender a crecer fuerte y autónomo. Así los niños que encuentren un conflicto sabrán salir, si hay una dificultad tendrán recursos, superaran los retos de forma positiva y con alegría. Los padres al acompañarlos en la actividad y Lenoarmi ser una metodología donde se integra la educación y el ejercicio, también aprenden a cómo hacer que sus hijos aprendan con alegría y con una actitud natural para superar los retos.

Nosotros damos las herramientas a los padres para que ellos construyan el edificio y creen su propio diseño.”

El hecho que los padres compartan una actividad educativa, están aprendiendo y toman conciencia de lo que han de modificar. Esta educación desde la conciencia es lo que hace que si te equivocas puedas rectificar. Si simplemente te dejas llevar y haces, puede ser que no te des cuenta que te estás equivocando y cuando lo hagas ya sea en la adolescencia, una etapa en la que cuesta mucho más.

¿Qué feedback recibes de la gente que ha vivido la experiencia Lenoarmi?

Ya han pasado 4 generaciones y ahora vienen las abuelas con sus hijos y sus nietos. Dicen que es una experiencia que se queda grabada para toda la vida. La memoria de las vivencias de un niño empieza a desarrollarse a los 4 años. Entonces el niño que lo ha dejado antes de esa edad lo olvida, pero queda en su memoria muscular todo aquello que se ha hecho, aunque no de forma consciente. A partir de los 4 años empieza a ser una memoria consciente y recuerda. Son los padres que deben ocuparse de que no se olvide con fotos y vídeos.

¿Y pasados los 3 años?

En el centro tenemos un espacio para los niños donde pueden venir hasta los 10 años.

A menudo voy preguntando a los niños cómo ven la piscina. Los niños de 6 años dicen que la ven grande, pero se lo piensan y los de 8 años empiezan a dudar. Es entonces cuando les sugiero que las actividades las desarrollen en la nueva piscina que hemos abierto “Swimbo by Lenoarmi”. Es una forma de dar continuidad al concepto y que sigan creciendo con nosotros. Swimbo hace actividades de agua y de tierra hasta los 12 años. Las actividades no son competitivas, porque nuestro objetivo es que los niños crezcan como personas a través de ellas, y que desarrollen sus competencias. Queremos ayudar a las familias a desarrollar “niños competentes”, que se mejoren a sí mismo, que desarrollen su potencial personal e intransferible. No queremos desarrollar “niños competitivos” cuyo referente sea “ser mejor que otro”, este es un concepto que ha hecho mucho daño a la sociedad.