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Las habitaciones Montessori por Estoreta

Las habitaciones Montessori por Estoreta
By Esther Martínez 4 months ago 2016 Views No comments

Rotundamente NO: ¿cómo va a ser una moda la pedagogía que lanzó una mujer hace

décadas?

Tenemos que estar orgullosos de ver como nuestra sociedad avanza y cada vez se fija

más en todo aquello que ofrecemos a nuestros pequeños con el fin de facilitarles un

desarrollo pleno.

Para quien no conozca los pilares de su pedagogía os los resumiré diciendo que lo que

busca es fomentar y potenciar la autonomía e independencia del niño. Tanto sus

juguetes, actividades o muebles lo único que fomentan es que El Niño sea capaz de

hacer cuantas más cosas solo y no necesite la presencia (e invasión) del adulto, ya que

de esta manera, haciendo el descubrimiento él solo, es la única forma de llegar al

conocimiento pleno.

Pues bien, hoy os quiero dar ocho pautas que podéis seguir para hacer del dormitorio

de vuestro hijo, un poco más Montessori:

1- Cama a ras de suelo:

De este modo potenciamos que El Niño pueda subir y bajar con total independencia,

que no necesite de unos barrotes, ya que aunque esté sólo no podrá hacerse daño si lo

que desea es bajar. Además, les facilitamos un lugar de calma y descanso de manera

accesible, con lo cual cuando quieran descansar y todavía no dominen el habla para

hacérnoslo saber, sí que podrán ir sin necesidad de nuestra ayuda.

2- Sus necesidades básicas a su alcance:

En la mesita de noche de Valentina tenemos siempre un vaso de agua y pañuelos. En

la cocina también dispone de un vaso normal y una jarra para servirse ella sola, pero en

la habitación de momento, nos va mejor que sea vaso con asas para que por la noche

no haya escapes. Desde hace unas semanas también hemos añadido unos pañuelos

para que ella sea consciente de que cuando tiene mocos, se los vaya a quitar. Estamos

en proceso, no os engañaré, hay veces que después de limpiarse empieza a jugar y

tengo que sacar la caja para que no acabe con todos.

3- Un espejo:

Es de los materiales más importantes. Hay veces que, por ejemplo, ella misma no se dará

cuenta de que tiene mocos, pero si le decimos que se mire, quizás lo observa y ella sola

va a sacárselos. También es importante que a la hora de vestirse o sencillamente

cuando está por su habitación de pronto descubra su persona en el espejo y empiece

a descubrir sus movimientos y posibilidades.

4.- Elementos a su alcance:

Aunque en esa habitación no hay juguetes, ya que Valentina tiene un Play Room, y

queríamos sobre todo transmitirle que en esta habitación se cubren las necesidades de

dormir y vestirse, sí que le dejamos una estantería con los libros que le leemos antes de ir

a dormir. Esta estantería también está a su alcance para que ella misma pueda escoger

y coger los cuentos que le apetece mirar.

5. Un banco:

Parece una tontería, pero si queremos que nuestros hijos se aprendan a vestir solos,

desde pequeños tenemos que potenciarlo. Para ellos (que todavía son un poco

patinillos) se le hace muy cuesta arriba vestirse si están completamente sentados en el

suelo. La ayuda de un banco (o una silla en su defecto) ayuda a que tomen distancia

y les sea más fácil por ejemplo quitarse o ponerse los zapatos.

6. Un armario a su medida:

Es importante que el armario quede a su altura (si no podemos ayudarnos con algún

alzador o mini escalera de cocina) para que puedan ver dónde está cada cosa. Así,

además de coger la ropa necesaria, también podrán ayudarnos (en el futuro) a ordenar

y guardar la ropa limpia. Yo de momento, (Valentina tiene 20 meses) le he puesto en

cajas muy diferenciadas la ropa que ella sabe identificar perfectamente y que me da

igual cuál escoja: los calcetines y las braguitas. Así ella misma las puede escoger y

guardar.

7. La ropa limpia es difícil de guardar, pero lo que sí está a su alcance es dejar la ropa

sucia en un cesto, así que siempre que se va desvistiendo le vamos recordando dónde

debe guardarla.

8. Y por último los colgadores:

Para que ella sola pueda hacerlo necesitamos que los colgadores estén a su altura, que

sean suficientemente grandes para que no le cueste “atinar” y que la ropa tenga

alguna cinta bastante grande para tener margen de acertar, sobre todo al principio. Si

es demasiado complicado para ellos, se frustrarán y no querrán hacerlo más. Por eso es

importante encontrar la justa medida.

Y eso es todo, espero que os hayan gustado mis pautas y que con ellas podáis convertir

los dormitorios de vuestros peques un poco más Montessori.

Imágenes y texto de Esther Martinez